Son el despropósito, la asquerosa prepotencia de los que se creen por encima del bien y del mal. Unos simples y llanos 17000 votos con los cuales se creen el centro del universo, sin darse cuenta de que tres de cada cuatro pontevedreses no los votan. La gran paradoja es que son el resultado por lo que muchos peleamos, por lo que muchos soñamos, por lo que muchos creímos. Ahora son apóstatas de unas ideas que un día, unos cuantos ingenuos llamamos libertad.
Y todo ello me duele, todo ello me duele mucho porque yo también soy del BNG. Fui militante con carnet y cuota, pasé de José a Xosé sin el mínimo atisbo de duda, creí en un futuro lejano a los de siempre, esos señoritos añorantes de un pasado que nunca tuvimos y rodeados por lambeculos desnutridos buscando las migajas que sus señores iban dejando caer de la mesa. El PP más arcaico, más recalcitrante, más nauseabundo. El clientelismo del señor Rivas, un maestro que nunca debió dejar la escuela para ver si podía aprender educación. Un despersonalizado señor Cobián o una marioneta en manos de los de siempre llamado señor Pedrosa. Alcaldes de toros y procesión. Y ahora el reyecito de todos, el señor Fernández Lores, el que se creía aguijón de los caciques, se convirtió en borrego seguidor de su concejal de urbanismo, el señor Mosquera. Os conozco compañeiros, os conozco a todos, sé quienes sois, lo que pensáis, lo que buscáis, y lo que es peor: sé lo que no estáis dispuestos a perder.
Me duele ver como se abandonan los principios democráticos para agarrarse al mínimo poder, al rancio sabor de un bastón de mando. No hay más explicación a tanta incoherencia. Me duele ver como aquellos valores que defendíamos cuando estábamos en la oposición, aquellas críticas que hacíamos puño en alza llenándosenos la boca con razones liberales, hoy son manipulaciones que hace la derecha, y tildáis de facha al primero que ose criticar a un gobierno nacionalista de izquierdas. Ahora somos nosotros los que manipulamos la opinión, los que mandamos a la policía, los que criticamos a los sindicatos, los que nos creemos superiores, ahora nos toca a nosotros polarizar la sociedad y confronta las opiniones de los ciudadanos. Igual que Aznar. Si no estás conmigo y con Bush, entonces estás a favor del terrorismo. Gracias Goebels, esta es tu herencia, de ti han aprendido, una mentira repetida cien veces es una verdad.
¡Dios, en que nos hemos convertido! Somos justamente lo que reprochamos, lo mismo ante lo que luchamos, las mismas prepotencias, las mismas arrogancias, las mismas soberbias. Sólo hay que ver como pasea por Pontevedra el señor César Mosquera, con su aire de señor feudal paleto, rencoroso con cualquiera que ose criticar su gestión, resentido con aquellos tiempos en los que era un simple profesor de instituto y sus salidas de tono en la diputación eran simplemente eso, salidas de tono sin repercusión mediática. Ahora es un mal amigo, un hostil y odioso tirano que utiliza las mismas armas que siempre utilizó la derecha, la mentira y la manipulación, los mismos perros con distintos collares.
Y lo que es peor, ganaremos las siguientes elecciones, las ganaremos porque aunque el 75% de los pontevedreses no nos voten, los “amiguitos” del PSOE no van a arriesgar la presidencia de la Xunta por un ayuntamiento en donde nunca tuvieron presencia. Así de simple, así de fácil. Y volverá el señor Fernández a hacer que manda, mientras en la sombra su concejal de urbanismo (¿por qué todo el mundo peleará por esa concejalía?) planeará como peatonalizar la autopista que va desde Santiago hasta Vigo.
!Qué razón tienes!
Los cargos políticos no deberían estar remunerados. Eso haría que muchas personas no pudieran dedicarse a la política con libertad, pero desmovilizaría a la gran cantidad de aprovechados que sólo buscan conseguir un cargo para rapiñar todo lo posible mientras dure su legislatura.